Guía para curar tu piercing: cuídalo como se merece
¡Ya tienes tu piercing! Felicidades. Ahora viene lo más importante: la curación. No te asustes, es fácil si eres constante y lo cuidas con mimo.
1. Lávate las manos antes de tocarlo (¡siempre!)
Parece obvio, pero es el primer error común. Antes de limpiar tu piercing o simplemente ajustarlo, lava bien tus manos con agua y jabón.
2. Limpia dos veces al día
No más, no menos. Lo ideal es hacerlo por la mañana y por la noche. ¿Cómo?
- Primero, con un bastoncillo de algodón humedecido en agua tibia con un poco de jabón neutro, limpia suavemente la zona para eliminar restos de costras o suciedad.
- Enjuaga bien con agua para que no queden restos de jabón.
- Luego, aplica suero fisiológico estéril o solución salina estéril (en el estudio tenemos esta última) con una gasa limpia o un bastoncillo sin pelusas.
- Seca con otra gasa estéril. No uses toallas: pueden soltar fibras o bacterias.
Importante: no uses alcohol ni agua oxigenada. Son demasiado agresivos y pueden retrasar la curación.
3. ¡No lo toques!
Evita girarlo, moverlo o jugar con él. Solo irrita la zona y puede meter bacterias.
4. Evita piscinas, saunas y playas
Al menos durante las primeras 2 a 4 semanas. El agua estancada o muy caliente puede ser foco de infecciones.
5. No cambies la joya antes de tiempo
Cada tipo de piercing tiene su propio tiempo de curación (lóbulo: 6 a 8 semanas; ombligo: 3 a 6 meses; cartílago: hasta 1 año). Consulta siempre con tu piercer antes de cambiarla.
6. ¿Ves algo raro?
Un enrojecimiento leve y algo de sensibilidad son normales los primeros días. Pero si ves pus, hinchazón fuerte, calor o dolor que no baja, escríbenos.
Tiempo de curación aproximado
- Lóbulo (oreja): 6 a 8 semanas
- Cartílago (hélix, tragus, etc.): 4 a 12 meses
- Nariz: 4 a 6 meses
- Ceja: 6 a 8 semanas
- Ombligo: 3 a 6 meses
Lo que sí puedes hacer
- Dormir bien (si no es del lado del piercing).
- Comer normal.
- Ser constante con la limpieza.
Lo que no debes hacer
- Aplicar cremas, aceites o maquillaje en la zona.
- Quitarte la joya si aún no ha sanado.
- Comparar tu proceso con el de otras personas (cada cuerpo es distinto).
¿Tienes dudas? ¡Pregúntanos! En el estudio estamos para ayudarte antes, durante y después de tu piercing.


